El Hermano Mayor
Me llamo Manuel y actualmente tengo 27 años, 5.11 de alto, 160 libras. Blanco, me considero heterosexual y tengo novia a la que quiero mucho y esperamos pronto casarnos.
Mi relato comienza en el 2009 vivimos en San Francisco de Macorís. Vivía con mi hermanito menor de 19 años, 6.3 de alto, delgado, vivimos en un apartamento con 1 habitación, mi hermano menor hace dos años se vino a vivir conmigo, al principio mi hermanito dormía en el sofá pero al ser muy incomodo decidimos compartir mi cama y duerme conmigo, todo iba muy bien, hasta que una noche………
Sentí que me abrazo y puso su cuerpo junto al mío, por un momento pensé que estaba dormido y quizás por eso me abrazaba, así que lo dejé... Al rato sentí que tocaba mi pene y mi sorpresa fue mayor cuando me di cuenta que tenía una tremenda erección, lo tenia súper duro!! No sabía qué hacer! Así que lo dejé que siguiera, yo en realidad sentí una sensación que me gusto al sentir que mi hermanito me estaba masturbando, mi pene ya erecto mide como 8 pulgadas. Y es grueso, así que mi hermanito estuvo por un buen rato pajiandome hasta que me vine, me vine! Sentí algo que nunca había sentido antes con nadie, nunca había estado con otro hombre haciendo este tipo de actos, la verdad…. Me gustó!
A la mañana siguiente los dos empezamos el día como cualquier otro día, como si nada hubiera pasado, pero yo tenía en mi mente lo que habíamos hecho, me sentí bastante incomodo por haber permitido que otro hombre tocara mi miembro y peor aún, mi hermano menor.
Al llegar la noche me acosté como siempre en calzoncillos cortos y me dormí, no me di cuenta la hora que mi hermanito llego a casa pero si me desperté cuando se acostó, de inmediato al sentir su presencia mi guebo empezó a crecer, no sé si deseaba que sucediera lo mismo de la noche anterior pero si sabía que me estaba causando una erección nuevamente...
Después de un rato sentí la mano de mi hermanito tocando mi pecho y lentamente la bajo hasta mi pene, que para ese momento ya estaba erecto, no sé que me paso en ese momento pero era tanta la excitación que abrase a mi hermanito y lo jale hacia abajo, lo cual él obedeció sin decir nada y al instante sentí su húmeda lengua pasándola sobre mi glande para después tragárselo poco a poco hasta tenerla toda dentro de su boca.
Wow! Lo que sentí fue la sensación de placer que jamás había experimentado en mi vida, ni con mi novia ni con ninguna de las otras mujeres con las que había estado anteriormente, lo deje que me lo mamara tragándoselo todo y yo se lo empujaba para sentir como se lo metía todo en su boca, finalmente me vine, terminando en su boca lo cual el disfruto tragándose mi leche, cuando termine él me abrazo y nos quedamos dormidos.
Así lo estuvimos haciendo por más de dos semanas, cada noche lo mismo y jamás hablábamos de lo que hacíamos entre nosotros dos, solo lo hacíamos y ya, era todo lo que queríamos, no había necesidad de palabras, sabíamos lo bien que nos la pasábamos en la cama juntos que nos dedicamos a disfrutarlo cada noche, todo en silencio.
Después de las unas semanas de estar haciéndolo cada noche, una de esas noches mi hermano y yo, empezó a decirme que me quería mucho que disfrutaba cada momento que pasaba conmigo, que me deseaba como hombre, que él sabía que éramos hermanos y que mejor que su hermano mayor para enseñarle lo que es el sexo entre hombres, algo que desde pequeño él sentía la curiosidad de explorar... Esas fueron sus palabras.
Yo solamente lo escuche y le pregunte si estaba seguro de lo que quería porque yo no tenía experiencia de hacer sexo con hombres que él era el primero hombre con el que compartía la cama sexualmente hablando, el estaba decidido….
Quería probar y sentir mi guebo, así que… después de una buena mamada, besos, caricias y de todo lo que pudimos hacer, llego el momento que mi hermanito anhelaba, la penetración. Lo acosté bocabajo y le abrí las piernas para que me dejara ver su rosadito y lampiño culo, Coloque suficiente lubricante en su ano y en mi guebo y se lo coloque justo en el culo y poco a poco le introduje mi glande, cuando sentí que la cabeza había entrado tuve una sensación que me gusto, sentí rico al penetrar ese culito virgen, se lo fui metiendo poco a poco, muy despacito y mi hermanito empezó a quejarse que le dolía mucho y tuve que sacárselo, coloque sus piernas en mis hombros frente a mi así podía ver su rostro, esa carita de ángel tan hermosa que al momento que volví a metérselo unas lagrimas asomaron en sus ojos y me decía que siguiera que deseaba sentirme dentro, así que con cuidado y sin dejar de empujárselo se la fui metiendo despacio hasta que entro totalmente, lo tenía todo adentro!
Lo abrase y nos besamos en la boca con tanta pasión y deseo que al instante empezó a cojeármelo duro, se lo saque y se lo volví a meter todo, esta vez pude ver como él lo disfrutaba, cada momento que se lo empujaba y se lo metía, después de un buen rato me vine, terminando dentro de su culito y dejando dentro de él mi semen, toda esa leche que mi hermano en días pasados había estado tragándose diariamente….
Desde entonces los dos somos inseparables en la cama, lo disfrutamos tanto a él le gusta mucho sentir y tener mi guebo dentro de su culo.
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Encuentro en el metro
Era un día muy caluroso, pasado el medio día, una de las horas más congestionadas del metro, donde muchos salen a almorzar y salen estudiantes del colegio. Apenas llego el vagón, todos entramos para quedar aprisionados como animales. A mí, en lo personal no me desagradaba viajar así, ya que muchas veces he tenido la suerte de tener delante de mí alguna mujer de culo interesante, con la cual he podido disfrutar de un grato viaje, frotándome con ella. Reconozco que a veces a mí también me han punteado hombres, y a pesar de no haber participado, me ha gustado sentir algo pegado a mis nalgas. Bueno, ese día no fui el acosador, si no la acosado. Por lo general trataba de colocarme apoyado a la pared en la esquina, pero no pude. Ese día venia del trabajo y usando unos pantalones de tela y chaqueta.
Las puertas se cerraron y comenzamos a movernos. Adelante mío había una mujer de unos 45 años, usando un vestido muy delgado, ancha de caderas y cola voluminosa. De inmediato me fije en ella y con algo de esfuerzo, logre colocarme detrás de ella. Unos cuantos punteos en su culo, y mi verga ya había despertado. En eso llegamos a la otra estación, y entra más gente de la que sale, quedando mas apretados aun. En eso siento en mi culo una leve presión, que luego de cerrarse las puertas, se sintió nuevamente, una y otra vez. Veo a través del reflejo de la ventana, y apegado a las paredes del metro, detrás mío, un joven muy parecido a mi, con traje y corbata, de unos 33 años como yo y que aparentemente buscaba algo de acción. Mientras yo me frotaba con la gorda, sentía por detrás el contacto cada vez más evidente y seguido con este joven, hasta que en uno de esos movimientos, siento inconfundiblemente un gran bulto rozarse contra mis nalgas. Hacía rato que no me pegaba un encuentro sexual , estaba caliente y sentir eso , a pesar de no ser gay, me excito más aun.
Como era mi costumbre ser acosador y no victimario, sabía que él estaba esperando una respuesta de mi parte para pasar a otro nivel y sin pensarlo, así lo hice , echando el culo hacia atrás , sintiendo como respuesta inmediata , una presión más fuerte de su parte. Sentí perfectamente el volumen de su verga erecta contra mis nalgas y olvidándome de la gorda, preste más atención al joven de atrás. Un nuevo movimiento de mi parte y él me da un empujón ya mas descarado haciéndome sentir toda su virilidad. Comenzamos así un pequeño juego entre los dos, mientras yo echaba mi culo hacia atrás, sentía la presión al mismo tiempo de su verga , se sentía muy rico estar disfrutando con un completo desconocido, de buena situación , perfumado , vestido al igual que yo con pantalones de tela delgado, lo que hacía mejor el contacto.
Íbamos los dos disfrutando del juego, completamente ocultos de las miradas de cualquiera ya que el estaba justo en el rincón que elegía yo para mis ataques, cuando de repente siento su mano meterse en mi culo. Su acción ya era completamente descarda y sentía la presión de su dedo contra mi culo, fuertemente, cosa que me encanto y me quede quieto sintiendo como ese dedo intruso juagaba como tratando de follarme a través de la tela.
En eso siento que su mano sale y trata de meterse por arriba del pantalón para tocarme ya directamente, cosa que ya era más descarada , más difícil de sacar , y mas fácil que nos pillaran , por lo que llevo mi mano atrás y trato de detener la suya. El entendió el mensaje, pero en vez de detenerse, me toma la mano y me la lleva a su entrepierna sintiendo la dura herramienta del joven dentro de sus pantalones. Sin pensarlo mucho se la comienzo a tocar fuertemente, apretándosela y soltándosela una y otra vez. Estaba en eso, muy excitado cuando siento que el joven se bajaba el cierre de su pantalón.
Sabiendo que mi cuerpo tapaba y que nadie se daría cuenta, no lo dude y metí mi mano adentro , y entre los dos logramos liberar esa dura cosa de su prisión.
Mmmm que rica se sentía, dura, caliente, de muy buen tamaño. Disimulando lo mejor que podía , aunque muerto de calor, lo comencé a masturbar , incluso apretándole hasta las bolas. Me imaginaba lo mucho que el desconocido estaba disfrutando de mis caricias, pero me daba miedo que fuera a acabar y me manchara mi ropa, por lo que a veces me detenía. En eso escucho que me dice al oído silenciosamente “date vuelta”. Como un puto sumiso, me di vuelta y por primera vez, veo directamente a los ojos a mi desconocido. Era de mi porte y de mi misma complexión física, delgado, pero musculoso. De inmediato entendí sus intenciones y al igual que él , me baje el cierre liberando mi verga . Enseguida sentí su mano agarrarse de mi verga y sentir un rico manoseo. En eso suena mi teléfono y como para disimular un poco , atiendo , dejándole mi verga a su disposición. Fue lo mejor que pude hacer, ya que él se encargo de hacer que nuestras vergas se juntaran , dejándola punta con punta, masturbándolas ambas al mismo tiempo.
El metro continuaba su marcha deteniéndose en cada estación, momento en el cual deteníamos un poco en caso que se fuera a bajar alguien que os estuviese tapando, pero nada, seguíamos en lo nuestro. Yo ya no aguantaba más y el solo cerraba los ojos en clara señal de lo mucho que lo estaba disfrutando, hasta que siento que se apega mas a mí, sabiendo lo que venía. Yo hago lo mismo y el con las dos vergas tomadas con su mano, las aprieta fuertemente y siento su descarga. No me importo nada, que me manchara la ropa o yo a él y comencé a acabar copiosamente. Un orgasmo silencioso, pero divino. Bajé mi mano y se la toque por última vez, sintiendo toda su verga mojada en semen, entre los de el y los míos.
Guardamos nuestras vergas y me doy cuenta que mis pantalones estaban todos mojados. El joven desconocido caballerosamente saca un paquete de pañuelos desechables, saca unos para el y me pasa el paquete disimuladamente. Nos limpiamos , botando los papeles al piso. Le pregunto donde se baja y en silencio me dice que hace 3 paradas estaba su estación. De su chaqueta saca una tarjeta y me la pasa disimuladamente. Luego me da un último apretón en a mi verga , me pide el paso para comenzar a bajarse y comenzar a traspasar el sin fin de personas que iban en ese momento en el metro. La puerta se abre y el baja. Solo lo divise un par de segundo y ya no lo vi. Con la tarjeta en el bolsillo de mi pantalón , me baje en la siguiente estación …..
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